mucho o bastante una escucha sobre el embarazo,
capaz habiendo escuchado, tras el deseo propio de algún día ser mamá,
te quedas con el retrato hermoso de una panzona con tu concepto más magistral de lo que será tener un bebé adentro...
lo cierto es que habiendo llegado ya hasta aquí, te encontras con cuestiones que sentís que nadie jamás te dijo, y hablas con otras mamás, que se ríen tras haber pasado lo mismo...
admiré a una querida mía que me dijo que fue una dama los 9 meses hacia con su marido... yo por lo contrario, me convertí en una puerca de los modales hacia con mi pareja.
los 3 primero meses vienen con síntomas de malestar general, más de la mano de un extrañamiento hormonal personal... el estómago raro, un poco de acidez, algunas sensaciones de asco, un olfato sobredesarrollado, cansancio, posible dolor de cabeza, preferencia reiterativa de comer algo en particular y hacer a un lado otros alimentos y sueño entrecortado... y se fue llevando... el segundo trimestre fue una panacea de bienestar, que resultó engañoso al llegar hacia el final del 3er trimestre! cantabas victoria por tu embarazo tan llevadero y de repente la panza explota dimensionalmente. la acidez del primer trimestre no tiene parámetro perceptivo... sentís lo que jamás, que te prendes fuego por dentro. a las 20 hs te querés ir a dormir y a las 2 o 3 am estás en plena vigilia cual búho... hasta las 7 tal vez, que post desayuno te volvés a ir a dormir. o te levantas tipo 7, contenta porque dormiste bastante de corrido y a las 10 te encontras haciendo algo con una somnolencia infernal que te tenes que ir a descansar...
capítulo hemorroides y temas fisiológicos, se vuelven intensivos: con cada ingesta vas al baño de modo automático y más... ir a hacer pis se vuelve de unas ganas constantes, pese a que acabes de ir al baño.
el repetir los alimentos se vuelve parte de la vida... sí, soy un puerco que eructa y se tira pedos sin cesar, es la realidad.
el calor de carnaval que invade tu cuerpo de momento es sobrenatural... sentís que vas a mutar hacia algún personaje de la fantasía...
la pesadez de la panza se hace sentir en las piernas de manera de cosquilleo.
mareos.
puntadas en la pelvis, cintura y todo alrededores de la panza.
me inflé cual sapo marrano.
olvidos... no funciona más la memoria de trabajo.
tu vida social y tu capacidad conversacional viran radicalmente, lo más placentero de tus días es estar en la cama haciendo y pensando nada. cuando te enganchas hablando de algo, no te da el aire, así que terminas por reafirmarte que no hay nada mejor que la cama!
el levantarte o moverte en la cama es el ejercicio físico más exigente de esta exhaustiva rutina.
y así es que hacia las 35 semanas, la nostalgia de dejar de sentir adentro de tu panza una vida se convierte en otra etapa evolutiva que te hace feliz... eventualmente lo vas a parir, no vas a rodar hambrienta por las calles eternamente, sino que tanto él como vos ya necesitan otra cosa, desde otro lugar... y así mutuamente estamos preparados, hijo.
y todo este registro lo hago por cómico y para ya saberlo, en tal caso, la próxima vez... sin duda, pasaría mil veces por esto mismo. nada es tan increíble como cuando ese bebé se hace sentir casi imperceptible las primeras veces, hasta volverse tan contundente y fuerte. nada como las caricias por las noches del papá a la panza de su bebé, nada como la cara del papá chocho de felicidad abrazando la panzota toda. nada como el amor del amor de mi vida, su contención, compañía, protección y aguante.
nada antes fue de este tenor especial ni emocional, semana tras semana, focalizas en el más nutritivo amor para tu bebé.
te encontras como pareja ante las emociones disparadas, deseos, formas vinculares, sentimientos, todo nuevo... y muy complejos.
de las cosas más grandes de la vida, que arrancaste sin darte cuenta: la conformación y configuración de tu familia. y en el andamiaje de esta montaña rusa, en lo que concluyo resumiendo, es que no pudo haber sido sino hubiéramos sabido reír, respetarnos en las diferencias y mirarnos desde el amor cada vez que atinábamos a querer reaccionar desde el enojo; atesoro eso como los cimientos de nuestro bebé... su qué y cómo fue concebido.