Justamente hoy, a un mes de vida de mi bebé puedo sentarme a escribir y registrar mejor algunas cosas que han sido...
En principio y que encontré símil a otras mamis de estreno: te sentís que nadie te dijo jamás la verdad al respecto de lo que era ni el laburo que daba la maternidad.
Mi primera impresión fue haberme sentido que me convertí en una ¨esclava tetal¨ y haber pasado de ir a tal o cual lado o hacer tal o cual cosa, a dar la teta, básicamente, todo el día... Por ello, desarrollé terminología amplia y sinónima sobre LA TETA.
Descontando los días de visitas, de repente, por momentos, me sentís como en la película ¨el día de la marmota¨, me encontré viviendo en modo repeat un día tras otro y como presa de eso...
En principio, es una especie de juego de rol que hay que interpretar y en el cual no se entienden bien los objetivos a cumplimentar...
En principio, se siente gran extrañamiento ante tus nuevos días, tan distintos a tus viejos roles y otros espacios que tenías que no son ni serán más como antes. Y entre lo agotada que terminas en los días de esta nueva vida, también hay que encontrarse... Así fue que entendí que sería lo mejor por ahora liberarme de mis obligaciones pendientes, de otro rol que no fuera aprender a ser mamá y serlo, y revisando lo que significaba el tiempo y mis labores antes, fue que pude llegar a relajarme, dejarme ser y disfrutar de hoy.
A lo largo de este primer mes, ha sido todo más bien extraño, ese bebito, un nuevo ser con el cual te tenés que conectar, asistir y aprender a decodificar y una pasa a un plano tal en el cual recién cuando te das cuenta que tenés hambre y tenés que comer, sentís las ganas que tenías de hacer pis.
Mientras tu vida se acomoda en un giro de 180 grados, te sentís perdida con un pequeñito entre manos que te necesita para sobrevivir y del que no sabes bien nada, para de a poco, empezar a ver que sabes cada vez mejor. Y con el pasar de los días, tu bebé también te conoce a vos y nada tiene más sentido ni mejor que ser su mamá y punto.