sábado, 28 de noviembre de 2020

de un trabajo para la diplo de inclusión educativa



¨Apenas unos milímetros¨, de Sara Mesa genera una profunda empatía en quien lo lee y considero que esa emocionalidad es fundamental para avanzar en el ámbito de la inclusión.

La escuela como dispositivo para dar tratamiento a la niñez, tiene que estar amparada en las políticas necesarias para garantizar la accesibilidad de todas y todos.

El reconocimiento de las diferencias enriquece, el no dar por sentadas las cosas y alojar diversas y nuevas maneras resolutivas genera conocimiento, abre lugar a la reflexión y empatía colectiva, al trabajo colaborativo entre docentes, concepto de Echeita (2013), que es clave a la hora de pensar las prácticas educativas inclusivas para todos y todas. Nadie puede saber todo, ni podemos saber o siquiera inferir a veces sobre realidades tan disímiles a las propias, por lo que compartir pensamientos, inferencias y conocimientos provee grandes aportes los unos a los otros.  

Es parte de nuestro rol docente alojar a cada alumno/a de la clase. Si tenemos un/a estudiante con alguna dificultad o característica por fuera de esto de ¨lo común¨, no podemos impartir una consigna o contar cómo es o se hace algo como si todos/as fueran a poder realizarlo de un mismo modo. El camino es el de revisar lo que decimos y pensar en términos de narrativas y ejemplos inclusivos… Debemos alojar esa disonancia que a cada uno se nos puede jugar ante estas realidades plurales y diversas con las que nos encontramos día a día y de las cuales no sabemos bien... Y ocuparnos por pensar, averiguar y sentir cómo será para ese otro/a que resuelve y hace distinto ante ese sinfín de consignas y relatos impartidos para esa media ¨común¨ que no representa a todos/as. Por más recurso personal que cada niño/a o adolescente pueda contar… Es nuestra función como educadores hacerlo/a sentir que es una parte necesaria, que es mirado/a y cuidado/a.

Lo que comparto a modo de reflexión es también, a decir verdad, autorreferencial… Más allá de docente, uno de mis hijos tiene una discapacidad motriz y por fuera de que sus docentes son un amor, al recibir y escuchar las consignas x mail y zoom, no me daba la impresión de que habían sido pensadas en miras de inclusión de mi nene… Si lo habrían alojado en relación a pensar en cómo se podría sentir ante esas consignas que apuntaban a como hace y/o resuelve la mayoría… Es tan simple y gigante como eso de lo que nos hablaban mucho cuando niños/as, de ¨ponernos en los zapatos del otro/a¨.