sábado, 2 de octubre de 2010

sobre los cuentos que yo cuento...


 
al instante de ese momento en que apago el velador, mi dolor, incontable, en el alma aparece... lloré cual plegaria diaria... y pos diálisis resurgieron los buenos recuerdos... me acordé de ese momento con Santiago en que se levantó de la cama, y yo desnuda boca arriba y con las piernas cruzadas me sentía una Modigliani, y de pasada me vio la mancha de nacimiento que tengo y me objetó que porqué me tapaba, si yo era hermosa, dandome un beso inexacto por algún lado y siguiendo al baño.

una sensación como de alivio se me hace recordar la noche de soledad extrema que me fui a una fiesta sóla en la que tocaba pequeña orquesta reincidentes, creo, y allí capaz me encontraría con un chico que había conocido por internet por la mutua afición a la fotografía... en mi soledad yo había estado brindando por ella con un par de whiskolas. a Mariano me lo terminé encontrando borracha, mi vacío era grande así que porqué no intentar estar mejor durmiendo con alguien... garchando él me miro a los ojos y será que son indisimulados que, como muy caballero que era, se retiró, me dijo que yo era hermosa y se quedó en mi abrazándome...