domingo, 3 de abril de 2011

adios narciso (¨el recuerdo siempre está¨)


odorífero representacional al respecto de recuerdos:
lo compré dos años atrás cual hallazgo mágico;
perfumó desde aquél angustiante año nuevo en Brasil,
hasta mi último amorío.

superadas las situaciones a las que me remitía ponermelo
lo estaba usando a diario
al mismo tiempo que pensé eterno
ayer, sorpresivamente, se acabó
día antes de revelarlo: ¨narciso rodríguez¨,
nombre que no digo cuando siento ´mio´.

otro más que me recordará;
como el anais anais (pubertad)
tommy girl (adolescencia, aún lo tengo y uso -obvia signficación!-)
modern quarz (un pibito)
212 (un verano en v. gesell)
very irresistible (otro pibito, luego sentía arrojarlo contra la pared. terminóseme por hurto! sino terminaba en asesinato merecido a tal cretino!)
narciso rodríguez (el último pibito, superada la decepción, terminé simplemente el frasco.)

las emociones y los olores
se implican en el cerebro indiscriminadamente!
- a tener cuidado con lo que olemos (?) -


¨Las prolongaciones nerviosas de las células olfativas alcanzan el bulbo olfatorio a través de micro-orificios del cráneo; el bulbo es una porción anterior del cerebro, que se ocupa de la percepción de los olores. Estas prolongaciones nerviosas terminan en los glomérulos, pequeñas terminaciones de celulas olfativas de forma esférica donde se procesan las señales aromáticas que luego son conducidas por células receptoras especiales. La información llega primero al sistema límbico y al hipotálamo, regiones cerebrales ontogenéticamente muy antiguas; responsables de las emociones, sentimientos, instintos e impulsos, tales regiones almacenan también los contenidos de la memoria y regulan la liberación de hormonas. Por este motivo, los olores pueden modificar directamente nuestro comportamiento y las funciones corporales. Sólo más tarde parte de la información olorosa alcanza la corteza cerebral y se torna consciente.¨