A veces me gustaría poder jugar más conductualmente con las distintas máscaras que reúne nuestra personalidad, pero en ese punto siento que mi cara no me acompaña... Puedo jugar a nivel más cognitivo aunque creo que muchas veces termina siendo absurdamente destructivo.
A lo que voy, es que mi cara pareciera ser como soy...
Cada vez menos redondo mi rostro de niña.
Tengo ojos chiquitos que cuando no miran parecieran tristes, enmarcados por perfectas cóncavas líneas.
Tengo el pliegue del bozo a la mitad de los labios, como de princesa cuyos besos fueran encantados.
El labio de abajo un poco más grueso que el de arriba, tal vez por la irregular falta de besos amorosos.
Nariz curvada, recta, larga, como a indicio de carácter fuerte. Frente símil, ancha, signo de lo mismo.