jueves, 12 de mayo de 2016

santa psicología

hoy me crucé en una clase deportiva con una chica nueva,
fui introducida a la charla bajo la propuesta de hacer cambio de marido, a lo que de entrada no adherí,
la chica nueva comenzó pidiendo permiso para comentar su necesidad sexual de accionar.
y entre tanto y puntos inconexos fue relatando diversos encuentros con distintos hombres durante los últimos años.
años de matrimonio, 30. 2 hijos.
terapia psiconalítica longeva, también su marido.
marido obsesivo comentó, presupuse de carreron, de exactas... en este caso Ingeniero.

ante sus confesiones risueñas y liberadas, le hice emoción opuesta.
era lo mismo si se trataba de una mina infeliz, quejumbrosa y negativa: insoportable.
tratá tu mierda como puedas, y básicamente manejate y manejala.
podría haberme callado, pero aún no aprendo esa línea... de lo que te haga feliz, no hagas bandera.
y si en suma, es un quilombo lo que contás, revisá que mierda le compartís a los demás.

le dije que yo jamás sería infiel,
mi profesora me dijo que capaz era eso escupir para arriba, que uno no puede saber...
yo lo sé. yo sé que jamás lo haría. y que si me lo hacen, es lapidario motivo de final.
sé que hay un montón de gente que tiene encuentros sexuales con terceros y capaz les funcione.
la mujer me tildó de mogijata y me divertí diciéndole que sí.
ella se casó con su único novio de los 18... me dijo mojigata a mi.
yo le pregunté sobre su terapia, le dije que era psicóloga y que me quedaba pensando con ella, cual caso clínico.
me puse brava... no dudo que todos hacemos o intentamos lo que nos hace feliz, pero no hagas bandera de eso, menos cuando terminó dejandose de reir, preguntándo retóricamente si yo pensaría que a ella todo eso le hacía feliz.
llegamos a los real. dejemos de hacernos los pelotudos.
le reiteré que deje de pelear con su marido y fuera a la terapia de pareja.

santa psicología.