Segunda mitad del año 2021. Comencé la primer semana de estreno de mis 3 tutorías más, los módulos de NTICX, en suma a todo lo que ya tenía...
Ya el martes una alumna que sufre de ataques de pánico con un desequilibrio emocional total, y al rato otra alumna contándome hasta las lágrimas sobre su problema de ansiedad, también.
Al día siguiente, con una situación áulica de esas que te sacuden entera. Estaba al tanto de que había una alumna en esa clase con hipoacusia a la que se le debía hablar alto... Cuando finalicé la parte introductoria del encuentro de tutoría, se me acercó y me miró alegremente con sus ojos celestes y me dijo: yo soy hipoacúsica y no entendí nada de lo que dijiste. Sacudón al corazón! Automáticamente entre las 2 consideramos opciones: con la máscara mediante, casi que salí del aula y le hablé sin más. Se dispuso a hacer la actividad, luego combiné para que hiciera el intercambio con un compañero y posteriormente quiso leerme a mi las numerosas y hermosas cualidades que pudo identificar en ella. Me quedé con la sensación de estar en falta... Hasta de disculparme por no saber lengua de señas.
Con el transcurrir de los días fui conociendo a los nuevos cursos que tengo... Un viaje extraordinario de características más propias tanto inviduales como grupales.
De personalidades de jóvenes más formales y serios de un 4to economía a la frescura de un 1er. año del cual al retirarme me devolvieron que les caí muy bien y donde una alumna me llamó para regalarme un dibujo que hizo con mi retrato.
Para terminar la semana, un entorno de lo más plural e historias muy crudas en carne propia... Un grupo de unos 10 alumnos que se disponen a los debates de actualidad iguales a los de los ¨adultos¨ de época... Si reprobar el año por la pandemia sí o no, planes sociales sí/no... Un debate profundo, diverso, desde la tolerancia y el respeto, desde la voz de los protagonistas a los que les circunscriben estos temas.