para el espacio de la clase de tutoría de hoy me había dispuesto a pensar una buena planificación en relación al día sobre la concientización mundial sobre el bullying, el pasado 2 de mayo.
así que trabajamos sobre el peso de las palabras y brindé una consigna en torno a pensar posibles posibles insultos-ofensas que puedan haber recibido, realizado y-o escuchado.
sentí que pifié, ya que de repente veía a varios estudiantes jocosos, y algunas cosas que comentaban (horribles) llegaba a escuchar.
me sentí incómoda, fuera de eje.
entre tanto, un chico me consultó sobre si me refería a cuando algun@s podían utilizar la palabra ¨down¨, de referencia a una condición que presentan algunas personas, como insulto
la consigna seguía por el intercambio de lo que hubieran podido registrar y no me dispuse a ello, ya que imaginé un estado de jocosidad peor alimentado por el intercambio de insultos.
abrí al diálogo grupal, y más que nada abrí mi micrófono mental, tomando como pie el comentario sobre el término ¨down¨...
me sucedieron una montaña de rusa de pensamientos y emociones... me encontré pensando como posible justificación que son aún chicos/as de 3° año en desarrollo... e imaginé a Franco, mi hijo más grande de 6 años, usando la palabra ¨down¨ como posible insulto jocoso y no lo digerí, no lo diagramé posible.
les pregunté en principio cómo se sentirían de tener un hermano/a, primo/a, alguien cercano con síndrome de Down y cómo les impactaría que en sus ámbitos sociales ¨Down¨ tuviera una connotación de insulto...
comenté sobre cómo una condición podía tener de mejor y peor... sin más ni menos ser lo que es...
les conté que había trabajado con jóvenes con síndrome de down, y que particularmente estos chicos que conocí encaraban la vida con una alegría inmensa... entonces cómo es que alguien puede pensar que ¨down¨ es un insulto... si de ser felices en la vida, se trata vivir... o de qué sino?
continué en cuanto a la falta de dimensión que tienen en relación a todo lo que implican ciertas condiciones y necesidades específicas... el laburo cotidiano de rehabilitación que conlleva... que la realidad de muchos estudiantes es de disponerse luego del colegio, a hacer lo que quieran y no tienen idea de lo que hacen otros/as por fuera del colegio, en suma.
cerré con que en la vida, nadie está exento de nada, y en criollo, que hay que tener cuidado de no escupir pa arriba, digamos...
el peso de las palabras... y que el recorrido social en cuanto a las mismas nos constituyan, atraviesen y hagan carne en cada uno/a para tener una sociedad cada vez más sana y de personas valiosas y lindas por dentro.
con todo esto... a mis hijos, Franco y Leandro... quiero que les quede en claro que en la vida, hay ciertas líneas de humor que sí, y otras que son un ROTUNDO NO.
pero sospecho que ustedes, la van a tener muy clara en cuanto a esto.