Lugares que se vuelven propios, que cuentan quienes somos a través del tiempo en que los fuimos habitando.
En mi juventud, "la plaza del La Salle" luego, "la plaza del konrad", y así, la plaza donde fuimos combinando con distintos amigos y amigas como lugar de encuentro donde seguir atesorando momentos, hasta hoy por hoy, que puedo ir de vez en cuando sin Kids. Y qué raro es!Un sin fin de recuerdos se me vienen automáticos a la mente: cuando íbamos en el cochesito, Leandro bebe haciendo lluvia de piedritas, Franco empapado post chapuzón en la fuente, desmanes de embarros, fulbitos, juegos de imaginaría liderados por Fran, las escondidas y ese lugar atrás de ese árbol donde saber dónde encontrarlos. Lágrimas de ellos, y mías también, mates, besos, conversaciones de lo más random, retos, berrinches, risas, abrazos... Esa plaza con su música de cotorras y chirrido de hamacas, como al tic tac de los que serían los mejores tiempos de mi vida: La primera infancia de mis niños.
18/10/25