viernes, 15 de mayo de 2026

la maternidad con un hijo con una discapacidad

cuando la maternidad con un hijo con discapacidad se entrecruzan, aparece una vereda distinta

cuando la mapaternidad muchas veces une, genera comunes denominadores, encuentro-espejo con otros/as en eso de ser mapadres en cuanto a experiencias estandares (normales), la soledad de la maternidad en la vereda de la discapacidad en los primeros tiempos sobre todo se incrementa exponencialmente. Es un cocktail letal entre el revuelo hormonal del puerperio, y la angustia de lo que aconteció, con el impacto de lo inesperado

ira con la vida mientras te vas conociendo con ese bebe y todo lo que toca afrontar (sinfines de estudios, diversidad de consultas médicas y diferentes criterios clínicos, etc.) en cuanto a su particularidad, no habilita precisamente a nadie para poder acompañar, ni nadie puede o sabe mucho cómo estar ni qué decir en una situación tan peculiar... y a uno en suma le toca descrifrar esas caras de los demás intentando alegría y normalizar, lo que en sí no lo es, en ese entonces; o recibir preguntas, que uno mismo no osa pronunciar, por la escasez de respuesta.

sucede también en otros momentos intentos de volver a salir, de volver a ser y hacer lo que a una le gustaba,

en esa parte te animas a interactuar nuevamente con los demás y lo que surge, parece una broma de mal gusto: comentarios del estilo ¨yo en tu lugar me muero, no hubiera podido porque yo soy muy así o asá...¨

y das con la cruda realidad de que la palabra empatía es vacía, y que no es posible ubicarse en los zapatos del otro, desconociendo la pluralidad de micromundos que existen.

esa vereda que cruzaste forzosamente y en la que estás, del lado de en frente,

te lleva a abrir puertas inimaginadas, en las cuales conoces y dimensionas la vida entera, y un sentido de humanidad pleno.

no volvés a ser la misma en tu mirada de las cosas o el mundo, palabras, proyecto de vida, personas con las que te compartís, lo que elegís...

te atraviesa entera, volviendote, paradójicamente, más entera.

pasa el tiempo, y cuando de cuando en cuando hablas con alguien nuevo que te dice de nuevo algo como que ¨con lo que te tocó a vos yo no hubiera podido¨, ubicas que hay gente que de momento nomás sigue viviendo en un frasco, y habemos otras también, que andamos por las distintas veredas de la vida misma, más tarde más temprano. 

15/5/26