Después de años: del trabajo terapéutico,
las lágrimas, las frustraciones, la soledad,
focos incorrectos, las personalidades más disímiles a mi como a perfectos cuchillos.
Un sin fin de citas... Descartar a los indicados, era la trampa para no ganar.
Confusión, equivocación, hipótesis desacertadas sobre los candidatos.
Yo no tenía ni idea!
Decía querer un amor y lo único cierto era el miedo que me daba algo viable con alguien.
Y así los boicots, enroscándome con pibes que nada que ver conmigo.
Y así la búsqueda incesante de alguien tras cada fracaso relacional.
Y mi necesidad de un otro se hizo carne.
Y así fui descubriendo quién y cómo para mi.
Y así, hoy, noche tras noche vengo duermiendo en la cama de un chico.
Ese chico, con el que salí 6 años atrás; El cual me había resultado muy como para novio y protector, motivo obvio entonces para haberme ido,
hoy me flashea y puedo ahora dejarme sentir eso.
Desde la primer noche que dormí con él
me mima toda y me da los besos más lindos.
Quiero besarlo horas y horas!
Este chico me habla muchísimo, de cosas diversas, tanto graciosas y serias.
Cuando me habla, y de repente lo miro, pienso que no puede ser más lindo.
Un poco se lo digo, pero sólo un poquito.
La diferencia es hoy, que puedo mantener una intimidad real con un otro.
Que puedo decir y mostrarme y manifestarme y oponerme.
Que puedo jugar y aceptar y tolerar.
Que puedo dejar los complejos de lado. Que le puedo hacer lugar en mi a alguien.
Porque ya no tengo miedo. Que concluyo en que lo más grave es arriesgarse por algo real y que si no funciona, que en el peor de los casos no me quieran, seguir buscando quien sí lo quiera.
Que ahora veo que vale la pena compartir y compartise en la desnudez más profunda.
Que no hay nada más lindo que eso. Que anhelo, deseo y apuesto a eso.
Que antes no era mi tiempo y ahora sí, es la diferencia.
Que tuve que andar revisando espejos para mi estabilidad hoy y poder saber así qué quiero y cómo dirigirme hacia ello; Que ahora voy hacia eso.