No lo puedo definir en palabras
lo que siento, lo que me pasa,
el par que somos.
(Y mejor así.)
Yo no pensé nunca que podría ser tan bueno.
El primer tiempo lo sentí algo tembloroso,
empezar a estar con ese nuevo alguien más tiempo que con tus amigos y familia de toda la vida.
Fue hacer lugar y reacomodar mi vida misma.
Y por momentos la confianza y ganas y extrañamiento al mismo tiempo.
Poco a poco ese pibito fue sumando puntitos... Y más,
me encontré con una persona de oro,
con unos valores e ideas firmes y admirables.
Sin darme cuenta, ante lo que yo siempre había querido.
Me hace reir y me saca sonrisas cuando no quiero.
Y siguió el abrir el alma por completo,
el hablar de lo que a uno de vez en vez derrumba
y fue que entró a mi corazón, ocupándolo todo.
Con tanto amor y sensibilidad me escuchó y recepcionó.
Y no hay palabras, sino algo mucho mejor,
sentimientos que ebullicionan de a momentos únicos.
Nunca antes estos besos, ni caricias, ni el sexo.
Y se siente tan sano, tan lindo, tan bueno.
Con lo exquisita que soy, encontré al mejor para mi.