lunes, 4 de diciembre de 2017

crónica anunciada

la primera vez que conocí a mi nuevo obstetra, me representó algo negativo al verlo con bastón... pensé en su infortunio de estar rengo, y se me vino en similitudes trágicas a la mente lo que le pasó  con un hijo a mi obstetra anterior.

muchas veces en el consultorio pensaba en lo mucho que desear que dejaba el mismo... llegando a encontrar un bicho entre los juguetes que Franco usaba en la sala de espera y la mugre con la que quedaba cubierto tras rodar por el piso...
y continué allí, yendo una y otra vez...

poco antes de la llegada de Lean, hablamos del día de internación sujeto a la disponibilidad de camas, y pensé nuevamente en mi obstetra anterior, quien no tenía ese tipo de cuestiones en el sanatorio.

a mi marido no le cerró jamás el doc... hablábamos al respecto... y yo no tenía problema de ir a conocer a uno nuevo... no tenía problema de hasta controlar mi embarazo con dos, tres, los que fueran distintos... hasta le pregunté abriendo el tema, si hacia mi embarazo avanzado un obstetra nuevo me admitiría a tal altura... 
pero no hicimos nada... no combinamos ningún turno con opción más.

fede se jactó de que mi embarazo ¨no era de riesgo¨... y también desde el enojo hablaba en términos amenazantes ante la posibilidad de que algo pudiera ir mal...

yo con mi panza miraba sorprendida la cantidad de certificados de discapacidad de los autos.

qué loco el destino de todo.