que mi nene va a andar bien.
Y me compartió de su propio corazón, momentos que pasó con su hijo precioso,
emocionantes.
Una gallega, a la que llamé mi ángel guardián, no hizo más que mandarme mensajes llenos de ánimo cada vez que me sentía morir.
Todas las mamás de hijos con pbo, que me contestaron ante mi incertidumbre y angustia, dándome ánimo y contándome sus recorridos.
Una gallega divina, cuya nena preciosa está bárbara me dijo: