domingo, 23 de abril de 2006

El lujo es vulgaridadt


Sentada ella, sola, agraciada.
Preparada para detonar encanto y carcajadas.
El se le acercó, la saludó y en su presentación introdujo un ¨Yo no me caí del cielo¨.
Ella conociendo la canción se sonrió. Y así sin más se dejó llevar con lo que le decía.
El no tenía más que palabras baratas, que, para ella eran todo el tesoro...

31.8.5